sábado, agosto 19, 2006

Casa Hogar Juan Miguel en Ventanilla (Callao)

Posted on 9:11 p.m. by Javier Vargas

LO TRAJERON A LA CAPITAL PARA QUE PUEDA ESTUDIAR

El largo caminar de Micky

Diariamente Micky va a pie al colegio. Esto no tendría nada de extraordinario sino fuera porque hacer el recorrido de su casa a su centro de estudios le toma nada menos que una hora y media.


SACRIFICIO. Micky indica el camino que recorre a diario para ir al colegio.

Mientras otros pagan “cincuenta” –monto bautizado con el ingenio criollo como “una china”- al cobrador de una combi para evitarse caminar sólo unas cuantas cuadras –“es que es demasiado, y uno se cansa”-, en Ventanilla hay niños que todos los días, cerca del mediodía, caminan al lado de la carretera casi una hora y media para ir a estudiar. Lo hacen a paso ligero mientras por su lado pasan mototaxis llevando a otros pequeños que como ellos, también van al colegio.

“Salimos del colegio a las seis de la tarde, a veces, si tenemos suerte, nos trae la camioneta del serenazgo, si no llegamos a las siete y media a la casa”, comenta Micky Maylle Muñoz (13), uno de los veinte niños que viven en el Hogar Juan Miguel, ubicado en el Balneario Costa Azul de Ventanilla, muy cerca de donde se levantó una cruz en memoría de las víctimas del fatídico Fokker que cayó ahí con el equipo de Alianza Lima.

SU VIDA EN ANCASH. El pequeño Micky nació en Canto (Ancash), vivía en el campo, donde no hay luz eléctrica ni agua, con sus padres y sus tres hermanas menores: Liset (9), Karina (6) y Marisol (4). Por las mañanas iba al colegio, y por las tardes trabajaba ayudando a cultivar papa. A veces, después de clases, se encargaba de buscar leña para que su mamá pudiera cocinar.

Él hacía sus tareas por las noches a la luz de una vela, ya que por las tardes ayudaba a pastar las ovejas. “Mi papá me pegaba fuerte cuando me equivocaba al hacer mis deberes”, recuerda el niño, que de vez en cuando acudía a la casa de su profesor para que le explicara algunos temas que no comprendía.

De un momento a otro su padre se enfermó. Fuertes dolores de estómago lo aquejaban, hasta que en febrero pasado empeoró. Vendieron su ganado para poder llevarlo al hospital. Lo examinaron, pero no descubrieron qué tenía y lo mandaron de vuelta a casa. Desde entonces, el padre ya no trabaja, está postrado en cama.

BUSCANDO UN MEJOR FUTURO. “Hijo, no tenemos dinero, tú padre está muy mal, te llevaré a Lima para que puedas estudiar. Allá estarás mejor”, le dijo su madre. Por eso, ella lo trajo a la capital hace cuatro meses y lo dejó al cuidado del Hogar Juan Miguel, con la esperanza que allí le puedan brindar la educación que ella y su esposo enfermo no pueden darle por ahora.

Ahora en su nueva casa, él está contento, especialmente porque “aquí no llueve tanto como en Canto”. El suelo es de cemento, y ya no hay capas de barro y lodo, porque ahora duerme en una cama cómoda, no le falta comida, no tiene que trabajar, y sobre todo puede estudiar.

Si bien es cierto que una de las prioridades de este albergue es que todos puedan estudiar, el ir al colegio para el pequeño Micky y para otros niños del mencionado Hogar es un gran sacrificio, ya que desde hace uno meses el dinero no alcanza para pagar los dos soles diarios del mototaxi –por cada niño-; por eso, tiene que ir a pie, y a pesar de eso nunca ha llegado tarde.

Las dificultades por las que atraviesa no han podido debilitar sus ganas de querer estudiar y aprender. En el colegio le va muy bien, actualmente cursa el sexto grado de primaria. “Tengo una “C” y una “B”, las demás son puras “A”, me va muy bien”, respondió cuando se le preguntó acerca de sus calificaciones. Sus cursos preferidos son matemática y comunicación; tal vez algún día sea un ingeniero o abogado, aunque todavía no ha pensado qué profesión le gustaría seguir.

Lo más difícil para este niño no es vivir lejos de su familia, ni hacer los quehaceres de la casa, ni cargar por varias cuadras un balde de agua porque no tienen ese servicio básico. Lo más difícil es el largo caminar que tiene que hacer a diario para ir a estudiar.

5 Response to "Casa Hogar Juan Miguel en Ventanilla (Callao)"

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Anónimo Says....

Hola amiguito, está chevere tu sitio... veo q tienes futuro como periodista. Un besote y estaré chekando tu web :)

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Anónimo Says....

soy andreu de barcelona estube en el hogar con ricardo me encontrado este articulo por casualidad esta muy bien escrito felicidades

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Anónimo Says....

Muy buena la historia, solo que pena, porque ya no existe la casa hogar