sábado, octubre 06, 2007

Arte urbano

Posted on 9:56 a.m. by Javier Vargas

El graffiti: de la ciudad al mundo

"Grafiteros". "Size", "Morne", "Drims", "Químico" y "Nodos".


¿Recuerda usted el arte rupestre?... Pinturas hechas en las paredes de las cavernas donde el hombre antiguo plasmaba el mundo que le rodeaba. Es que el ser humano siempre ha tenido la necesidad de comunicarse y, sobre todo, de trascender. Miles de años después, tal inquietud no ha cambiado, sino que la forma de hacerlo ha evolucionado. El hombre ya no pinta en cavernas, ahora la ciudad es su gran mural. Ya no utiliza sangre de animales, ahora tiene el spray en sus manos.

Las paredes se convierten en extensos lienzos. Las calles en amplias galerías de arte, donde el spray, a manera de pincel, dibuja los trazos del artista callejero. No se trata de gente de mal vivir, sino de verdaderos artistas, jóvenes que han encontrado en los muros de la ciudad una manera de comunicarse con el mundo.

Los graffitis son un arte urbano. Son pintas hechas, generalmente, en las paredes de las calles o avenidas de la ciudad. Como todo arte tiene sus estilos y técnicas, ahí está la gran diferencia con otras pintas callejeras. Tienen, en su mayoría, contenido político y social. Para algunos jóvenes es una forma de protesta contra el sistema. Claro, es clandestino e ilegal.

Salamanca (Ate) auspicia este modo de expresión con el que muchas autoridades de otros lugares no comulgan porque, tal vez, no lo conocen bien. El grupo Urbe et orbi (UEO) cuenta con la autorización del municipio para hacer sus murales en sitios específicos. “Al comienzo pintábamos de forma ilegal en las noches, en Surco y Barranco, por ejemplo. Los serenos y policías nos correteaban. En un par de ocasiones nos chaparon y “gomearon” (pegaron), pero eso era antes de formar UEO”, cuenta “Size”, el líder del grupo.

El “Size”, Renzo Chumpitaz (21) y “Drims”, Jerson Guillen (20) formaron hace 3 años el grupo Urbe et orbi, “De la ciudad al mundo”. Gracias al apoyo de la municipalidad, Renzo dictó, en el 2005, un taller de cómo hacer graffitis, y ahí conoció a otros muchachos que también les apasiona este arte urbano. Actualmente integran el grupo siete jóvenes de forma permanente.

"LA FÁBRICA". Le llaman a una gran pared que ocupa casi una cuadra de la avenida Mariscal Nieto, a dos cuadras de la avenida Circunvalación, entre Salamanca y San Luis. Está llena de graffitis, es un gran mural de colores vivos. Contrasta con las otras paredes de la avenida, opacas y grises, por ser una zona de talleres de mecánica automotriz, madereras, y fábricas.

Son la 1:00pm, y los muchachos están preparando el espacio de la pared donde harán el graffiti. Una capa de pintura blanca será la base. A parte de “Size” y “Drims”, hoy van a pintar: “Químico”, Marco Poma (20); “Nodos”, Rodolfo Olano (22); y “Morne” (26), un francés llamado Benjamín. A un lado, en la vereda, al costado de las latas de spray, una botella de 2 litros de Coca Cola y una bolsa de “chancays”, matan el hambre de la tarde.



"La fábrica". Lugar preferido de UEO para hacer graffitis.


“Aquí todos estudiamos”, dice Renzo, y continúa: “Marco estudia ingeniería civil, Jerson estudia ingles, “el chino” (Rodolfo) y yo estudiamos diseño gráfico”. También integra el grupo José Elías, tiene cuarenta años. Es profesor de la Universidad Católica”. “No somos pandilleros ni fumones, nada que ver, para nosotros esto es nuestro hobbie”, añade Jerson.

“Tratamos de darle un mensaje a la sociedad, por eso, también tocamos temas políticos y sociales. Por ejemplo, para las elecciones (presidenciales), pintamos un tanque disparando a un circo que decía Congreso. Al costado pintamos un payaso con una banda presidencial, sujetaba dos bolsas de dinero”, comenta Renzo, mientras se ríe.

DE LA CIUDAD AL MUNDO. El Internet ha facilitado la misión de este grupo de difundir su arte. Han logrado tener contacto con jóvenes de otros países, y varios de ellos han visitado el Perú. Han venido de Alemania, Estados Unidos y Francia. UEO ya cuenta con miembros extranjeros.

Benjamín, que prefiere que lo llamen “Morne”, es uno de ellos. Llegó hace un año. Es músico y profesor. Al saber que en Lima hay un lugar llamado Salamanca, donde el graffiti es legal, no lo pensó dos veces y tomó un vuelo París – Lima. “Es la primera vez que vengo al Perú. Pinto graffitis hace siete años, sobre trenes, camiones y autopistas. En París integro tres grupos: Arena, Los 3P y TCF”.

En Francia la represión es fuerte, a tal punto que, según “Morne”, existe una policía especial antigraffitis. “Hace tres años la policía fue a mi casa, porque detuvieron a un amigo, y éste me denunció. Buscaron evidencias hasta en mi computadora, pero yo había borrado todas las fotos de graffitis que tenía. No pudieron detenerme. A los que detienen los llevan al Palacio de Justicia, y luego tienen que pagar una multa. En Alemania, hay graffitis en edificios hasta de tres pisos de altura, todo esto financiado por el gobierno. En España y Portugal es igual, no sé porque en Francia no es así”, afirma “Morne” con cierto malestar e indignación.

¿Y LA FAMILIA QUÉ OPINA? El primer inconveniente que tuvieron que superar cada uno de ellos fue la oposición de sus padres, “Me decían que no pinte en las calles, que tal vez estoy con los pandilleros. Después conocieron a los chicos del grupo. Se dieron cuenta que nuestra forma de trabajar no es de pandilla, sino que trabajamos legal y nos evitamos problemas”, comenta Marco, el “Químico”.

“Mis padres más se preocupaban por la pintura que me estaba intoxicando. Ahorré y compré una máscara, así vieron que hacía esto (graffiti) de una manera más responsable. Además, a “Size” y a mí nos salen trabajos para decorar locales. Nuestros padres han visto lo que hacemos en fotos, y les has gustado, ahora lo ven como un arte”, afirma Jerson. Renzo, el “Size”, añade: “Además, ganamos nuestro propio dinero, y eso les gusta”.

Son casi las 2:30pm, y mientras converso con Renzo y Jerson, los demás están avanzando el graffiti. El sonido de los aerosoles y el olor de la pintura se apoderan del espacio. Trazos negros, rojos y amarillos van cubriendo la pared, se va distinguiendo unas letras. Uno de ellos, con pantalón ancho, azul, y polo negro, manchados con pintura amarilla, y un spray en la mano, se acerca, y con su dejo francés, dice: “Aquí me siento más libre que en mi país. He pensado quedarme a vivir en Perú”.

Pa' el recuerdo. En otra pared de la "fábrica".



Fotos:
Lalo Amat (USMP)


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